No pretendo que me entiendas ni que cambies leyendo lo que viene a continuación, cada uno es como es y es la parte maravillosa de todo, la diversidad de los gustos en las personas.
No suelo hacerlo tan amenudo como me gustaría por circunstancias de la vida, pero cuando tengo un rato libre para mi me gusta alejarme de la sociedad y adentrarme en la naturaleza, sentarme, escuchar los sonidos del ambiente y fundir mis energías con ellas. Diría que es mejor que una sesión de yoga o de meditación. Por lo menos para mí, me hace alcanzar una paz interior que difícilmente puedo conseguir por otros medios. Esa serenidad que me transmite me sirve para recargar energías y ponerme en consonancia con mi interior.
Una tarde cualquiera puede convertirse en algo único junto a la naturaleza, sonidos como el piar de los pájaros, un aullido de un perro a lo lejos, la brisa del ambiente topandose con tu rostro, el ver el anochecer, con la aparición de los grillos colindantes, notar el frescor de la noche, etc... Por momentos llegas a escuchar un silencio real, que si tienes la mente en blanco y en paz llegas a escuchar los latinos de tu corazón de forma suave y lenta gracias a la serenidad que posees.
Yo he nacido, he crecido y espero algún día cuando me toque mi turno morir en la naturaleza. ¿La ciudad? Prefiero dejárselo a las personas que no les gusta la naturaleza, al fin y al cabo, como bien comenzaba, no a todos nos puede gustar lo mismo.
Sawel

