lunes, 20 de diciembre de 2021

Perder la noción del tiempo

 Al principio cuando me sucedía pensaba que perder la noción del tiempo era algo malo, síntomas de que la memoria falla, el comienzo de algo que puede aumentar y terminar  en la dura enfermedad del Alzheimer. Me asustaba solo la idea de pensar en que me tocará esa lotería, por que amigo mio, si perdemos la memoria, perdemos todo lo que nos define como persona convirtiendonos en un mero cascarón vació. Es como si la mitad de nuestra alma partiera antes de tiempo.

Con los años he aprendido que perder la noción del tiempo en pequeñas dosis (sin abusar claro está) es una bendición. Olvidarte por instantes de toda responsabilidad que tiene uno encima, relajar el cuerpo y alma y disfrutar con la ausencia del tiempo llega a dar una paz mental que es más difícil encontrar por otros caminos.

Por que al fin y al cabo uno de los verdaderos enemigos que tenemos en la vida es el tiempo, no hay nada que escape a su control, ni siquiera un poder tan inmenso como el destino es capaz de huir. A menudo que adquirimos experiencia en nuestras vidas, la relatividad del tiempo hace presencia en nuestras vidas, percibiendo como el tiempo acelera o pone el freno en nuestro periplo. Es el tiempo el que nos hace envejecer e irnos de esta dimensión y aveces es como si de una cuenta atrás se tratara el vivir. Por eso se agradece esas pequeñas dosis donde el tiempo es incapaz de penetrar.