Con el trabajo hecho antes de que termine de amanecer, y sin compañia en el viaje de vuelta a casa, pongo la música del coche a todo volumén para evitar quedarme dormido ante la monotomia de la carretera, aunque siempre en alerta en la distancia para localizar algún posible control y bajar el volumén inmediatamente para evitar que me paren innecesariamente y hacerme perder el tiempo.
A mitad de camino siempre me encuentro un hombre alto y delgado esperando en una parada de guagua, puede parecer normal, pero cuando semana tras semana te encuentras a ese mismo hombre en la misma parada de guagua, comienza a formar parte de tu rutina. Aveces si me hace tarde y cuando paso por el lugar de la parada veo que no está, confirmando mi retraso. Pero en esta ocación iba bastante bien de tiempo y me pareció raro no verlo en la parada. Miré varias veces para el reloj para comprobar la hora y todo estaba en orden.
Todavia seguia extrañado cuando en la siguiente parada visualizó desde lo lejos una persona, segun me iba acercando confirmaba su presencia, por una razón u otra cambio esta semana su espera en la parada, yo como de costumbre paso a su lado con la música a tope, y tras mirarnos mutuamente, sigo mi camino para perderme de nuevo en las carreteras vacias. Solo con 5 segundos, ese hombre forma parte de mi rutina habitual de este dia. Pequeños detalles se pueden convertir en grandes detalles.
SAWEL