Era cualquier dia de verano, uno de esos dias rutinarios, que de no ver sido por ese pequeño detalle, tal vez hubiera sido un dia normal y que se olvidaría en un abrir y cerrar de ojos. Justo antes de terminar de trabajar, y sin pleno aviso, veo en el suelo 20 euros, la verdad que no habia nadie por la zona reclamandolos, asi que los recogí y en el bolsillo se quedaron. Tenía una pequeña idea de su posible dueño, pero me callé la boca y me lo reserve.
No transcurrieron ni dos dias cuando de repente, se me rompen las zapatillas con las que estoy practicamente todo el dia, me dije a mi mismo que malasuerte había tenido, por que las zapatillas se rompieron tras un pequeño resbalón sin sentido. Esa tarde me fui a comprar unas nuevas para poder estar con ellas. Todo habría sido normal si no llega a ser que las zapatillas me costaron 20 euros y mas aún, fueron pagadas con el billete recogido del suelo.
Tras una pequeña sonrisa de sorpresa, me di cuenta al instante, seguramente nada de lo narrado hubiera ocurrido si el dinero que recogi se le hubiera entregado en su momento a su dueño. El destino se encargo de que yo no pudiera disfrutar de esos 20 euros, sino que me lo hizo gastar rapidamente por algo que no debería haber pasado. Como dije al principio, la propia vida te da lecciones y ésta sin duda es una de ellas.
Sawel
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